El Foro abre el debate para la Alcaldía de Bogotá: De Roux se impone

Las propuestas de De Roux que se impusieron sobre las de Sanguino
Los militantes de la Alianza Verde escogieron a través de una encuesta a Carlos Vicente de Roux como candidato a la alcaldía de Bogotá

Por: 2Orillas | mayo 07, 2015

Las propuestas de De Roux que se impusieron sobre las de Sanguino
Foto: archivo Revista Semana

No se trató de un cara a cara sino de dos momentos distintos en que Carlos Vicente de Roux y Antonio Sanguino presentaron sus propuestas cada uno de manera particular en el marco de un evento organizado por el Foro Ideas para la Democracia y donde ambos presentaron sus propuestas e ideas para Bogotá. La edición de los planteamientos la elaboró el moderador del foro el periodista Español Ricardo Angoso.

1. Por la inclusión social sin cambios en la estructura económica

De Roux aboga por un proyecto de ciudad que sea capaz de trabajar “por la inclusión social y la vida agradable y confortable para todos”. Él mismo se planteaba lo que puede hacer un alcalde de izquierdas en una ciudad como Bogotá y asumía que a un alcalde no le compete transformar las estructuras socioeconómicas de la nación. Sin embargo, apuntaba, que desde la posición del Alcalde es posible construir equidad e inclusión social, “el alcalde debe tratar de construir una ciudad amable, agradable, funcional y acogedora para todos y todas”.

De Roux expresó su temor ante la posibilidad que el próximo gobierno de la ciudad sea de derechas y marque una ruptura con la administración Petro, lo que significaría muy probablemente un retroceso en la construcción de equidad e inclusión social que ha supuesto la Bogotá Humana del actual gobierno. Su idea es conservar los programas (territorios saludables, la jornada única en los colegios…) y avanzar en un modelo mixto de prestación de servicios como las basuras y el transporte masivo de pasajeros. Reconoció los temores que le producen tanto el monopolio público como el oligopolio privado, indicando que promoverá las alianzas público-privadas más acordes con los nuevos modelos de gestión pública. Insistió en la necesidad de avanzar en materia de integración e inclusión social apuntando a que es una necesidad de todos, pues las externalidades negativas de la desigualdad nos afectan a todos los bogotanos.

Por su parte, Antonio Sanguino cree que a la ciudad le hace falta, en primer lugar, “una mejor gerencia para lograr la inclusión social y conseguir los objetivos de integración e inclusión”. Pero también hay que mejorar la educación, aspecto en que destacó que se han conseguido algunos logros en los últimos años, pero que se debe profundizar, ya que todos los años hay 80.000 jóvenes graduados, de los cuales un 75% pasa a engrosar la lista del desempleo y hay que ofrecerles posibilidades para que se integren y tengan acceso a un trabajo que les permita su desarrollo y formación. La educación, junto con la integración de los más jóvenes en el mundo laboral, son aspectos fundamentales a la hora de lograr esa inclusión social y evitar la marginalidad.

2. Crítica a la gestión del actual alcalde, necesidad de cambios

El hoy concejal De Roux no dudó en ser crítico con la actual administración de la ciudad, señalando dos grandes problemas: el primero vinculado a la gerencia de algunos programas de la Bogotá Humana ante lo que propuso una gerencia mucho más técnica y capaz; y un segundo problema vinculado al olvido que ha supuesto para algunos sectores de la sociedad, reconociendo la necesidad de impulsar un modelo de ciudad que sea agradable, inclusiva y acogedora para todos sin excepción.

En la misma línea, Antonio Sanguino reclama un mayor liderazgo para la ciudad y una capacidad de gerenciar que hoy quizá no existe. El que sea nuevo alcalde “tiene que tener la capacidad de respetar la herencia recibida por anteriores mandatos” en la Alcaldía Mayor y ser capaz de superar la polarización en aras del bien común. Ese liderazgo para la ciudad tiene que ser concebido como el instrumento para conseguir grandes consensos y acuerdos, para sacar adelante los proyectos que la urbe necesita. Solamente con un liderazgo fuerte, un alcalde puede hacer frente a los desafíos que tiene Bogotá en materias tales como movilidad, seguridad y educación.

3. La cuestión de la movilidad y el Transmilenio

En materia de movilidad Carlos Vicente de Roux fue crítico con la gestión de Transmilenio, apuntando que este medio ha devenido en un tema casi ideológico. Su proyecto pasa por ser consciente de las necesidades de ampliación, reorganización y mantenimiento que tiene Transmilenio y complementar este sistema masivo de transporte con otros, como el metro y el SITP. Reconoce la necesidad que el Gobierno de la Nación se implique en la inversión del metro, ya que en todas las capitales del continente el metro ha devenido un propósito nacional. Los aportes de Bogotá al fisco nacional no se corresponden con las inversiones del Gobierno de la Nación. No exigió un equilibrio de la balanza, pero indicó la necesidad de dialogar con el Gobierno para que se puedan hacer más inversiones en el distrito capital. Apuntó la necesidad de que el proceso de paz pueda concluirse con éxito para que cese el secuestro del fisco que supone el conflicto. “Esperemos que el fin del conflicto permita construir país”, aseguró De Roux.

Mientras que Sanguino fue más allá en este asunto y apuntó algunas ideas de su programa para la ciudad. Su opinión frente a los crecientes problemas de inseguridad y falta de cultura ciudadana en el sistema masivo de transporte público de Bogotá, es que este medio necesita un ‘timonazo’ en cuanto a necesidades estructurales y gerenciales.

Según Sanguino, para disminuir la inseguridad y fortalecer la cultura en el sistema hay que reducir el déficit en infraestructura, mejorar la calidad del servicio al exigir a los operadores el cumplimiento de sus obligaciones, implementar un eficaz sistema de video vigilancia, recuperar los programas de cultura ciudadana y crear un cuerpo de 500 policías ocupado exclusivamente de la seguridad del sistema cofinanciado por los contratos de operación.

En cualquier caso, Sanguino tiene claro que la resolución de los problemas de movilidad en la ciudad pasa por tres objetivos claros: seguir apostando por el metro de Bogotá como un proyecto fundamental que es necesario y nos pondría a la altura del resto de las ciudades del mundo que tienen este medio de transporte; modernizar, mejorar y consolidar el SITP, que ya está en marcha, pero que puede dar más frutos de los actuales, y, finalmente, apostar y permitir el desarrollo de más ciclorrutas en la ciudad para permitir a los ciudadanos utilizar este medio de transporte, ya que en muchas ciudades de Europa la bicicleta es utilizada por el 50% de la población, mientras que en Bogotá, pese a ser unas de las ciudades con más vías de este tipo, solo la utilizan el 5%.

4. Endeudamiento de los entes territoriales colombianos

También De Roux se mostró crítico con el modelo de endeudamiento de los entes territoriales colombianos, apuntando la necesidad de abrir el debate puesto que el modelo prevé indicadores iguales tanto para Bogotá como para Choachí, evidenciando el absurdo que este aspecto supone.

Sanguino no se refirió a este asunto en su exposición, pero cuando fue preguntado sobre si consideraba que la ciudad debería ser descentralizada, en el sentido de crear unas alcaldías locales con más competencias, se mostró en contra de tal idea y consideró oportuno el que sea un mismo proyecto de ciudad el que predomine en todos los ámbitos territoriales, incluyendo aquí alianzas entre las distintas administraciones para poner en marcha planes vitales para la ciudad.

5. Seguridad Pública

En materia de seguridad, Carlos Vicente de Roux señaló el déficit de policías que tiene la ciudad argumentando que este no es tan sólo de fuerzas a pie de calle, sino que es preciso reforzar la columna vertebral del cuerpo de seguridad con más oficiales y suboficiales. También señaló que hay que replantear la capacidad de influencia del poder civil sobre policía y transformar la relación entre ambos sectores. De Roux planteó la necesidad también de revisar el sistema de cámaras que hay en la ciudad porqué o no funcionan o no tienen el monitoreo preciso para servir al fin de combatir el delito. Mostró su preocupación por el déficit de fiscales y se mostró dispuesto a poder destinar más recursos con su eventual administración para que haya más fiscales para la ciudad y descongestione el trabajo de los que hoy hay. Asimismo expuso la necesidad de tratar inteligentemente algunos tipos delictivos.

El aspirante a candidato de la Alianza Verde cerró su exposición mostrando la relación entre seguridad e inclusión social, apuntando la necesidad de intervenir con programas de inclusión en aquellos barrios de la ciudad que cuentan con un tejido social ligado al delito. Y argumentando su incredulidad de que las familias de estos barrios no puedan querer más y mejores oportunidades para los más vulnerables de la sociedad: sus hijos.

En definitiva, el aún candidato De Roux resumió su programa en dos ideas: continuar con la construcción de equidad con mejor gerencia y tratar de hacer de Bogotá una ciudad agradable, inclusiva y funcional para todos los bogotanos.

Para Sanguino, el problema también reside en la falta de medios humanos y tecnológicos para hacer frente a la criminalidad organizada y a la delincuencia común. Hace falta más pie de fuerza policial, ya que es insuficiente para una ciudad tan grande como Bogotá, y más medios tecnológicos. La ciudad de Bogotá tiene muchos menos policías por habitante que otras ciudades del continente, como Buenos Aires o México, D.F. A este medios humanos, necesarios para garantizar la seguridad de la ciudadanos, hay que añadir los tecnológicos, como las cámaras de vigilancia. En toda Bogotá, explicaba Sanguino, solo hay unas 425 cámaras de seguridad, mientras que en Londres hay más de 40.000.

Finalmente, a estas recetas en las que compartió unos puntos de vista parecidos a los De Roux, Sanguino también defendió la necesidad de que las fuerzas de seguridad realicen labores de inteligencia y contrainteligencia para derrotar a ese flagelo que ya representa en la ciudad la criminalidad organizada. También defendió la idea de que los más jóvenes sean capaces de integrarse en el sistema educativo y después en el laboral para que no caigan en en el recurso fácil de la delincuencia.